Trabajadores del Centro de Acogida de Inmigrantes de Alcalá han levantado la voz para denunciar los graves problemas de seguridad que están experimentando en estas instalaciones. La falta de personal para controlar las constantes peleas, el tráfico de drogas y la llegada sin control de personas ha generado una situación límite en el centro.
La alcaldesa de Alcalá de Henares, Judith Piquet, ha hecho eco de estas preocupaciones, afirmando que los alcalaínos han sido engañados. Lo que inicialmente se planteó como una estancia temporal para unos 200 inmigrantes durante unos meses, ha terminado acogiendo a más de 10.000 personas en un año y medio.
Estas tensiones han llegado a su punto crítico el pasado mes de julio, cuando el pleno del Ayuntamiento alcalaíno exigió el cierre del centro después de que una joven fuera presuntamente violada por un residente del lugar. La presión para tomar medidas urgentes se ha incrementado, y la comunidad local clama por una solución a esta crisis humanitaria que ha desbordado las capacidades de acogida del centro.
La situación en el Centro de Acogida de Inmigrantes de Alcalá refleja una realidad compleja y delicada, donde la seguridad, la capacidad de atención y el bienestar de los residentes se ven comprometidos. Las autoridades locales enfrentan un desafío urgente para abordar estas problemáticas y garantizar un ambiente seguro y digno para todos los implicados.
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