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La Bóveda Global de Semillas, ubicada en Svalbard, Noruega, ha sido galardonada con el Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional. Este importante centro se dedica a la conservación de semillas de todo el mundo, asegurando su preservación en condiciones óptimas gracias al hielo del permafrost. Este sistema permite que, en caso de catástrofes naturales, plagas o conflictos bélicos, se puedan repoblar cultivos y prevenir hambrunas.
La importancia de la ‘cámara del fin del mundo’
Conocida como la ‘cámara del fin del mundo’, esta bóveda garantiza la continuidad de diversas especies vegetales y cultivos, evitando su extinción. Entre las semillas que alberga se encuentran variedades autóctonas de España, lo que resalta la relevancia de este proyecto a nivel global y local.
En Alcalá de Henares, los vecinos pueden sentirse orgullosos de que sus cultivos tradicionales, como tomates y borrajas, también están representados en esta bóveda. La conexión entre la Bóveda Global y los bancos de semillas locales es fundamental para la conservación de la agrobiodiversidad.
El Centro de Recursos Fitogenéticos y Agricultura Sostenible (CRF)
En Alcalá de Henares se encuentra uno de los principales bancos de semillas del país: el Centro de Recursos Fitogenéticos y Agricultura Sostenible (CRF). Este centro es crucial para la conservación y estudio de la agrobiodiversidad. En él se almacenan miles de variedades, incluyendo aquellas donadas por agricultores locales.
El CRF no solo preserva semillas; también realiza investigaciones sobre el futuro agrícola. Su director, Luis Guach, destaca que el banco funciona como un ‘Arca de Noé’, asegurando que las semillas puedan durar más tiempo al mantener temperaturas muy bajas. Actualmente, el CRF alberga alrededor de 44.000 semillas que representan un patrimonio genético vital para nuestra alimentación futura.
Conexión con Svalbard
Las primeras semillas fueron recolectadas a principios del siglo XX y desde el CRF se envían a Svalbard como una copia adicional para garantizar su seguridad. Esta colaboración internacional subraya la importancia del trabajo local en Alcalá para contribuir a un esfuerzo global en la preservación alimentaria.
Los majariegos pueden estar tranquilos sabiendo que sus esfuerzos por conservar variedades autóctonas están respaldados por iniciativas internacionales que buscan proteger nuestro futuro alimentario.



