Alcalá de Henares vivió un Viernes Santo lleno de recogimiento y tradición con la salida procesional de la Cofradía del Santo Entierro de Cristo y Nuestra Señora de los Dolores. La procesión, que recorrió las calles del centro histórico, incluyó tres pasos: los Atributos de la Pasión, la Virgen Nuestra Señora de los Dolores, llevada en ruedas, y el Cristo Yacente, portado en andas.
El cortejo, compuesto por 476 hermanos ataviados con los característicos colores negro y morado, avanzó en completo silencio, acompañado únicamente por los tambores de la Agrupación Musical Sones de Tajuña. Uno de los momentos más solemnes tuvo lugar en la lonja, donde los cofrades realizaron el juramento de silencio antes de iniciar la procesión. Durante el recorrido, el alumbrado público se fue apagando paulatinamente, intensificando la sensación de recogimiento y devoción.
La entrada de la procesión en la Catedral Magistral se realizó de espaldas al toque de la campana, concluyendo con una oración en el interior del templo, un gesto que resume la esencia de esta cofradía, fundada a principios del siglo XVI. El itinerario siguió un recorrido emblemático por la ciudad: Catedral Magistral, Plaza de los Santos Niños, calle Mayor, calle Cervantes, calle Santiago, Plaza Palacio, calle San Juan, Plaza de los Santos Niños y regreso a la Catedral Magistral, permitiendo a los fieles contemplar la solemnidad y el respeto que caracterizan a esta histórica procesión.
En resumen, la procesión del Viernes Santo en Alcalá de Henares fue un evento cargado de tradición y emotividad, donde la devoción y el recogimiento se unieron en un cortejo que recorrió las calles históricas de la ciudad, manteniendo viva una celebración con siglos de historia.
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