Pasado el mediodía en Alcalá de Henares, los vecinos se vieron sorprendidos por una enorme columna de humo negro que se elevaba en el horizonte. En esta ocasión, el incendio se desató en una planta dedicada al almacenaje de productos reciclados, un suceso que lamentablemente no es nuevo en este lugar.
La rápida respuesta de doce dotaciones de bomberos de la Comunidad de Madrid y la instalación de un hospital de campaña por parte de Protección Civil fueron cruciales para contener el fuego. A pesar de que las llamas fueron confinadas dentro de las instalaciones, el peligro latente a pocos metros no pasó desapercibido para los bomberos.
José Ramón Hernández, jefe supervisor de bomberos de la Comunidad de Madrid, explicó que la principal preocupación era el humo denso y caliente que se desplazaba hacia una gasolinera cercana, poniendo en riesgo las instalaciones. Además, una nave contigua, al parecer construida con material de madera, también representaba un peligro inminente.
El operativo de extinción se vio obligado a trabajar con material altamente compactado, lo cual complicaba aún más la tarea. Sin embargo, a pesar de la magnitud del incendio, Hernández ofreció un balance esperanzador, asegurando que se esperaba recuperar la normalidad sin contratiempos al día siguiente.
Una vez que las labores de extinción concluyan, se iniciará una exhaustiva investigación para determinar las causas de este incendio que, una vez más, ha mantenido en alerta a toda la comunidad de Alcalá de Henares. La colaboración entre las autoridades y los bomberos fue fundamental para contener la situación y evitar daños mayores.
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